Espora III (micro historia)

Posted on December 22, 2010

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Espora III


Era un aposento desocupado, tal como le había indicado la dama  que le ofreció el lugar en renta. Ya habían pasado unas horas desde que Espora se había dirigido al silo del sitio, excavando con la ayuda de artilugios de construcción. La vertiente se encontraba en la profundidad, áspera al tacto y conocedora de las cosas que Espora tanto anhelaba, y aun así, solo una porción de ella era visible entre la tierra esparcida del lugar.

Espora busco el computador y lo coloco dentro de la zanja que había construido. Con la ayuda de un cable que servía de nexo entre computador y vertiente, logro la transmisión de información entre ambas. Por supuesto toda la información comunicada por la vertiente era inteligible por el computador, solo pudiendo observar números desordenados y sin sentido a través del terminal. Del bolsillo de su chaleco, Espora saco el condensador y lo conecto al computador.

Los números y símbolos que aparecían en el terminal empezaron a cobrar sentido. Había información sobre todo, millones de cosas que desconocía y muy pocas que conocía. El computador carecía de la capacidad necesaria como para continuar con el ritmo de información que la vertiente producía y por intervalos el terminal fallada y el condensador, cumpliendo la función de decodificador caía en errores ajenos a su programación.

Espora decidió actuar rápido y busco la información que tanto deseaba. Un número, una coordenada, el paradero de una persona. Sin pensarlo introdujo la palabra en el terminal.

Marion Thoriv

El terminal continuo arrojando números y símbolos sobre la pantalla, pero poco a poco se fueron disipando y organizándose, arrojando una respuesta dentro del terminal.

37’’’15’’33’

Una sonrisa se dibujo en el rostro de Espora y sin esperar, anoto la respuesta del terminal en un papel cercano a él, el cual guardo en sus ropas. Todo los artilugios que le permitieron conseguir la respuesta que buscaba fueron desconectados y sin el mas mínimo remordimiento por su valor, Espora los destruyo, en orden de no dejar evidencia sobre sus acciones.

Aun con su sonrisa, Espora salió del silo para limpiarse la suciedad en su cuerpo, causada por el encuentro con la vertiente. El lavabo estaba cerca  y el agua era fresca, pero al ver su rostro a través del espejo del lavamanos su estado de ánimo cambio drásticamente. Su cara se encontraba pálida, casi en un color blancuzco mortecino y de su nariz salía sangre que alcanzaba a tocar su labio superior. Por lo que observaba llevaba algún tiempo en este estado.

El hombre había caído en cuenta del dolor inminente que recorría todo su cuerpo. Lo habían descubierto, de alguna manera su rostro se lo decía. La puerta a la fuente era intolerante a la usurpación de información y él había profanado la Ley. Ahora aquel hombre pálido comenzaba a sangrar mucho mas, al punto de casi perder el conocimiento frente al lavamanos.

Resuelto a no rendirse, tomo la toalla más cercana y seco la sangre que salía de su nariz, decidido a salir de aquel lugar. Puerta tras puerta logro su cometido, en busca de ayuda, de cualquier cosa que lo ayudara a sobreponerse de la situación de confusión. Una última puerta Espora abrió, y lo que vio acabó por completo con sus esperanzas. En ese momento supo que iba a morir.

Cinco hombres, mayormente vestidos de negro, esperaban pacientemente la salida del que llamaban Espora de aquel hogar.  Se les llamaba consejeros, los mensajeros de ley de los pilares, los que otorgaban la ley y la ejecutaban. Espora cayó estrepitosamente en el suelo al pie de la entrada del aposento. Un consejero se le fue acercando lentamente, con una sonrisa de mejilla a mejilla.

-Por largo tiempo te hemos observado –dijo aquel sonriente hombre, bajando su cuerpo para ver más de cerca al moribundo Espora-. Haz quebrantado la ley, lo sabes ¿no?.

-Ella es más importante que la LEY –recalco Espora, con voz temblorosa.

-Ya veo – dijo sonriente el Consejero- . Tu cerebro esta apunto de fallecer, poco a poco iras perdiendo tus habilidades motoras, no nos queda mucho tiempo. Dime algo, ¿quién te proveyó el condensador que acabas de destruir?

No hubo respuestas, Espora temblaba y sangraba en demasía por la nariz, los ojos y las orejas. La muerte estaba cerca, ya su cerebro no respondía ante la situación.

-Tu estado es avanzado, me temo que nuestra conversación llega a su fin. Solo quisiera decirte una cosa, amigo. La persona que buscas, Marion Thoriv, no es real.

-E…lla ……. Es ……. Real.

-Me temo que has sido engañado, amigo. Dulces sueños.

Espora tembló aun mas, los espasmos se hacían más intensos y su cuerpo se llenaba de dolor. No importaba que tan cauto seas, de La puerta a la Fuente nunca podrás escapar. Es lo que pudo recordar Espora mientras rápidamente sentía el deterioro, a causa del poder de los consejeros. No había más nada que hacer, el dolor era demasiado intenso. Un último aliento dio Espora, viendo aquellos cinco sujetos que ejecutaban la ley sobre él. De La puerta a la Fuente nunca podrás escapar, volvió a recordar.

Espora falleció en aquel lugar.

-¿Un señuelo? –expreso uno de los consejeros.

-Me temo que si –respondió el hombre sonriente observando el cuerpo de Espora -. Alguien entro a La puerta gracias a él. Su cerebro ha sido tratado, como pueden observar.

-Usar señuelos para hacernos obviar –dijo un tercer consejero- , el castigo será fuerte en el.

-Sera un castigo digno de ejecutar –concluyo el hombre sonriente, con su larga sonrisa de mejilla a  mejilla – . La Ley será digna en el.

FIN.

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